sábado, 13 de agosto de 2011

- “Las cosas no ocurren por mera casualidad, muchas veces una oportunidad suele estar presente ante nuestros ojos y somos ciegos para verla y comprenderla.
- No llegamos a ella por casualidad, llegamos a ella porque estábamos listos para recibirla.”

A mi acupunturista (el "ponja" entre nosotros) le gusta mandarme mensajes con reflexiones sobre cómo las emociones pueden enfermar nuestro organismo, técnicas de relajación, la importancia de concentrarse en el "aquí y ahora"... etc.

Aún no me mandó demasiados ya que nos vimos solo dos veces, pero entre esos mensajes, se encuentra el video que figura al pie y que se encadena a una serie de sucesos y procesos que estoy experimentando.

Hace un tiempo atrás (y acá es cuando viene el relato que intentaré hilvanar con más o menos coherencia, ya que aún estoy conmovida por el video) a raíz de una serie de síntomas orgánicos y emocionales que venía sufriendo y que la homeopatía no me solucionaba, terminé recurriendo a la psiquiatría que me lanzó un diagnóstico de trastorno de ansiedad generalizada.
Soy muy reacia a tomar hasta una aspirina, pero me sentía tan mal que acepté la pastillita azul, luego la roja y más tarde la amarilla (no todas juntas afortunadamente) pero como no me banqué los efectos secundarios de esos químicos, dije que “no, gracias, no quiero más”.

Los síntomas no se me pasaban sino que empeoraban, y no había yoga ni ejercicio aeróbico ni té de tilo ni ningún otro yuyo que me los quitara.

Como yo me negaba a ingerir químicos, la médica psiquiatra me derivó a otra, que además de ser psiquiatra, es homeópata, apostando a que tal vez encontrara algo que me bajara un cambio.

A la homeopatía hay que darle tiempo, no es como los analgésicos, y esa espera a mi me preocupaba.

Llegó el día en que la angustia inexplicable, la taquicardia, el dolor torácico (entre otros síntomas) se hicieron insoportables, y mi cuerpo, en defensa propia dejó de ofrecer resistencia... y empezó a llorar sin consuelo (todo mi cuerpo lloraba, no solo mis ojos)

Día y noche, en cualquier parte y en cualquier situación, lloraba y suspiraba sin saber por qué. Solo sentía angustia y un dolor en el centro de mi ser, al que no le encontraba las razones (en el medio un chequeo médico general que incluyó cardiólogo, gastroenterólogo, y todos los “ólogos” que se te ocurran, indicaba normalidad en todos los estudios, solo la resonancia indicó una tendinitis del hombro a causa de un desgarro, el cual me provocaba dolor a la altura del omóplato y que se irradiaba al brazo, pero era lo que menos me molestaba)

Una de esas tardes en que no podía parar con el llanto, me derivan a otra médica psiquiatra que me cita para el día siguiente. Para ella yo no estaba chiflada sino que tenía una "labilidad emocional" (sic)

Esa mañana me levanté calmada, sin lágrimas, casi sin dolor en el pecho, por lo que estuve a punto de cancelar la entrevista, pensando que se me había pasado y que quizá la homeopatía comenzaba a surtir efecto, pero por cortesía, decidí ir a decírselo personalmente, y allí es donde se abrió el primer puente.

Me ofreció hacer “constelaciones familiares” porque para ella, lo que yo tenía eran síntomas, señales que podía aprender a identificar y que no había necesidad de medicación alópata, que la homeopatía me ayudaría. Me pareció interesante su enfoque y acepté ese tipo de terapia, tal vez porque no es tradicional y comencé a constelar.

La combinación de ambas terapias estaban siendo muy favorables, pero el dolor del hombro irradiando al brazo me sacaba de mi eje. No quería seguir probando con kinesiología que no me resultaba y dije basta a las infiltraciones, mucho menos a los antiinflamatorios (únicos tratamientos propuestos por varios especialistas).

Se me ocurrió (así, por generación espontánea) que la acupuntura me podría ayudar y allí fui, al ponja.

Yo me imaginaba llena de agujas clavadas que me anestesiarían las partes doloridas y listochau.

Jamás creí que me encontraría con un doctor que me hablara de las emociones que afectan el cuerpo, el equilibrio entre cuerpo-mente-alma y esas cuestiones tan poco científicas para la medicina tradicional. Mucho menos que su discurso se asemejara tanto al de mi “consteladora” y mi homeópata.

Pero ahí estaba yo, escuchando sobre los 5 elementos y su equilibrio, sobre el ying-yang y los estados energéticos, entre otras cuestiones.

El oriental me interrogaba y me estudiaba (no, no me clavó de una, se tomó su tiempo) todas las preguntas sobre la salud orgánica y muchas otras preguntas sobre mi salud emocional y espiritual.

El hombro, me dijo, con tanta serenidad en su voz como en toda su esencia, independientemente de que esté lesionado (y según su filosofía existe una propensión, que no es casual, a lesionarse determinada parte del organismo) tiene que ver con el yang, con lo masculino… mientras me mostraba un muñeco que tenía sobre su escritorio con cientos de puntos marcados en el cuerpo... y ya no hizo preguntas, fue una afirmación, esas que se dejan picando como al descuido: algún conflicto con su padre, alguna preocupación con su esposo, con alguno de sus hijos… 

yo no dije ni mu pero pensé: recién te conozco como para sacar mis trapitos al solvos pinchame y sacame el dolor que no puedo levantar el brazo para colgar la ropa y suspendí mis clases de guitarra. Y como si hubiera oído mis pensamientos procedió a llevar a cabo sus pases mágicos.

Mientras me pinchaba y me explicaba cada punto donde aplicaría las agujas, me sugería que tenía que tratar de relajar mi mente porque lo único que importaba era el “ahora”.

La palabra “ahora” me trajo a la mente un libro que me habían regalado unas semanas atrás “el mandala del ser” (yo pinto mandalas, desde hace un tiempo y ahora estoy haciéndolo mucho más, y mejor). 

Ese libro llegó a mi, “justo” en este momento particular, y en un capítulo se lee sobre un mandala cuyo centro es el ahora, y los cuatro puntos de distracción, que son el pasado, el futuro, los otros y uno mismo, y de cómo concentrarse en el ahora ya que es lo único que realmente ES.

Los eslabones se seguían uniendo, mágicamente todo estaba llegando a mi, por algo.

Llevo dos sesiones de acupuntura y mi brazo se eleva casi sin dificultad. Me siento armonizada, y me siguen llegando “casualidades” espirituales de las que no voy a decir más porque esto ya fue bastante extenso.

Justo en el momento en que estoy embarcada en todas estas terapias alternativas, que entre otras cosas, me ayudan a reconciliarme con mis muertos como un proceso sanador y liberador, mi ponja, que no sabe nada de mi, me envía éste mensaje-video, que me hace pensar que:

“Las cosas no ocurren por mera casualidad, muchas veces una oportunidad suele estar presente ante nuestros ojos y somos ciegos para verla y comprenderla.
No llegamos a ella por casualidad, llegamos a ella porque estábamos listos para recibirla.”


yo también tuve un padre "diferente" 
al que hoy podría decirle, y le digo desde lo más profundo de mis entrañas:
perdoname papá, por no haberte ayudado, yo también lo siento, te quiero.

17 en la ronda:

GABU dijo...

Ayyyyyyyy,boludaaaaaa no puedo parar de llorarrrr laputaqueloparió!!!

=(((((((



Y si,nada es casual,eso lo tengo claro cada día de mi vida cuando recuerdo el día en que las 5 nos conocimos,entre otras cosas,no da escribirte acá nada más que... ♥ ♥ ¡¡TE QUIERO MUCHO!!! ♥ ♥

pal dijo...

chirusis... chirusis... no sé como funciona... mi madre se curó el día que decidió que no lo perdonaría jamás. Fin. Ese fue su remedio y me consta que estaba mejor que muchas/os de sus hermanos y que es la que me dió de beber alegría de vivir. (Como dice Fromm)
Y sin embargo, los hay que perdonan. Me alegro por ti. Lo importante es sanar.
A veces el dolor de una herida nos trae al ahora y aquí, todo es ese dolor, todo es ese sentir.
Una necesita el tiempo que necesita, es difícil de aceptar.(Por lo menos para mi lo es)
La acuputura es fantástica, con o sin discurso, lo dicen los alemanes y pagan el tratamiento vía seguro médico según una lista de enfermedades(la homeopatía no la pagan.)
Un gran abrazo y que sigas tu proceso.

Alex dijo...

ay, por dios, qué manera de llorar. Tu posto llega dos días después de haberle pedido perdón a mi abuela, mientras iba al campo mirando las estrellas...

El Mostro dijo...

"la homeopatía no me solucionaba" Tengo entendido que la homeopatía no soluciona nada.

Ahora, ¿no pensaste en ir a un psicólogo? De onda. Largá todas esas huevonadas alternativas que no sirven para nada.

Cariños mostros.

Guada GN dijo...

Vi ese video el otro día en otro lado y lloré como una marrana... :(
Me alegra mucho que estés mejor, Chiru y que hayas encontrado el camino para poder sanar :)
Siempre quise probar con la acupuntura, a ver si ayuda mis problemas de cintura, pero considerando que también quiero probar la osteopatía y tampoco me hago un minuto, ya veré cuando lo hago.
Un apapacho enorme, pero ANORME.

zorgin dijo...

uy! justo, Gabu cumple cinco años...

1+ dijo...

Mostro: es evidente que "tenés entendidas" cosas que no entendés en absoluto, y encima desestimás sin argumento un conjunto de cosas muy distintas que con total ignorancia metés en una sola bolsa etiquetada "huevonadas alternativas".
En fin... no sigo porque sé por dolorosa experiencia que con gente como vos es imposible el diálogo.

1+ dijo...

Mil perdones, Chiru, me enojé.

El Mostro dijo...

Yo también te perdono, tomate una goli-cola.

.:. chiru .:. dijo...


Gabu
llorar limpia :)
te quiero, bonita

pal
cuando sale espontáneamente, te aseguro que es muy liberador :)
abrazos!

Alex
y cómo relaja eso eh? te quiero ne

Mostro cashate!
Si no la probaste no sabés cómo te vuela la cabeza (perdón, parece que hablo de otra cosa no?) :þ

Guada
hacelo sha! Nada más importante que una vió? beso gigante!

zorg
5 años? creo que me perdí de algo (?)

1+
en serio te enojaste? naahhhh
no te creo
jajajajjaaa
así te quiero, calentón, sino, no serías vos :)

mostro
así me gusta, buen chico
:D

DudaDesnuda dijo...

Yo estoy haciendo RPG con Micaela que es un sol además de ser kinesióloga y, "casualmente" uno de mis hombros es el problema... oia, viste que si cambiás una letra "hombros" pasa a ser "hombres"??? Buajjjjjjjjjjjjajajajajajaja (son nervios, son nervios)
El oblicuo la tiene clara. Y, sí, perdonar alivia. No en mi caso, claro.

Besos y mimos

Alex dijo...

jajajajajajajja, no es tu caso??? ay Dudis, te extraño!

saltar del tren dijo...

No había otra manera de comenzar un domingo ? que la parió...

me quedo con el lado positivo, como siempre.

un beso enorme

Bob Row dijo...

Antes que nada quiero pedirte disculpas por la cobardía de no escribirte al toque.
Me pasa un poco como al Mostro, que mi formación racionalista me dice que la mística y las terapias alternativas son placebos y que los daños profundos se trabajan en terapias profundas.
Incluso sé que los homeópatas alemanes usan una dilución de un producto perfectamente alópata que inventó un laboratorio cordobés para el que fui visitador médico en mis tiernos veintitantos.

Pero lo que quería contarte es que en una época me atacó esa angustia sin motivo aparente, con taquicardia y sensación de muerte si me dormía. Tuve que acudir a una guardia, aceptar un ansiolítico y ponerme en marcha.
Caí con una psicóloga no freudiana que me prescribió Flores de Bach y fue cambiando la fórmula con cada visita. Yo no sé si eso tuvo efecto propio, pero mientras lo seguí y leía sobre el tema me "distraje" de la angustia. Cuando ella dio por terminada esa etapa y propuso pasar a terapia profunda la dejé y me busqué un freudiano.

Porque los pactos internos están bien para salir del marasmo, pero después hay que buscar un oído atento para aquello que ni siquiera sabemos que sabemos. Es una decisión para tomar con convicción y serenidad, como dejar de fumar.

Tomate tu tiempo, pero pensalo como una inversión en salud personal y familiar tanto o más que un gimnasio, clases de yoga o lo que sea. Me imagino que el Chiruzón te va a bancar como él sabe.
Un fuerte abrazo.

.:. chiru .:. dijo...


negra
problema de hOmbros... nada es porque sí... hay que viajar más liviana ;)

yo también AleSSS

saltar
pa empezar cualquier día... digamos que no dá, es "fete" sí

Roberto
las terapias alternativas no son la panacea de nada...
Digamos que a mi, en este momento de mi vida, me sirven. Capaz que a otros no ;)
Me hace mucho ruido eso que escribiste: "aquello que ni siquiera sabemos que sabemos"... mi techista (con quien estoy constelando, ama a Freud, su Maestro, so... (como dice un amigo de la casa) conoce sus limitaciones [las de su maestro ;) ] en este momento particular de mi existencia... Ahora es ésto lo que me sirve, capaz en otro momento sea otra cosa, pero a la luz de los resultados, estoy convencida que este es el camino (ahora, en este momento)
En esta etapa, es lo mejor que me puede estar pasando.
:)
Agradezco tu interés y tus palabras, y te abrazo sinceramente, hermano

ylek dijo...

no puedo más que sumarme al comentario de GABU:

Ayyyyyyyy,boludaaaaaa no puedo parar de llorarrrr laputaqueloparió!!!

=(((((((

justo retomo mis paseos por los blogs y termino llorando cual marrana

besoabrazo (yo, la de los múltiples síntomas like you, empiezo homeopatía en febrero, que es para cuando conseguí un puto turno!!!)

.:. chiru .:. dijo...


ylek
y yo con éstas mechas!!!
cashate que cada vez que lo miro estoy igual... fuerte, muy

Suerte en tu nuevo camino!!!! (yo ando de 10!)