martes, 26 de abril de 2011

crónica de una licencia

y a la tipa (o sea yo) se le dió por resolver asignaturas pendientes.

Viste todo aquello que dejás para “otro momento”, y “otro momento” nunca llega?.
Bueno, eso. Así que tomando al toro por las astas no solo resolví empezar a tomar clases de guitarra (perché mi piace) sino que además empecé a tomar clases de manejo (de automóvil).

Me regalaron un curso (que cuesta unos buenos morlacos) y allá fui, con las manos transpiradas porque... no sé si les conté que en otra vida yo debo haber muerto en un accidente de tránsito ya que me pone extremadamente tensa ese medio de transporte (agravado quizás, al comprobar diariamente lo mal que se conduce en Buenos Aires, y la cantidad de hijoeputas al volante sin el más mínimo respeto por la vida propia o ajena). Como sea, allá fui, porque a los miedos hay que hacerles frente carajomierda.

Primera clase: coche doble comando... el instructor me lleva como acompañante unas 20 cuadras, cruza el puente de una autopista (no me pregunten cuál porque mi brújula mental nunca funcionó) y me pide que cambie de lugar.
Manejaste alguna vez?
Sí, dos. La primera cuando me empezaron a enseñar hace más de 20 años, la segunda en una academia de la cual huí en defensa propia. Y nunca más.
Refrescamos conocimientos sobre ubicación de embrague, freno, acelerador y cambios.
Listo! me dice el tipo, ahora salí despacio.
Pero hay autos...
Claro
Pero esos autos están andando
Claro
Pero ustedes me van a enseñar a manejar en la calle entre el tránsito?
Claro
Bueno, dije yo, total, soy inimputable.
La cosa que así estuve durante siete clases, sabiendo que como todo el mundo reconoce un auto escuela, mantendrían la distancia recomendable (pero esto no fue así en varias ocasiones que ahora no viene al caso relatar)
Dos clases más de maniobras completaron el módulo (estacionamiento y marcha atrás) con el que me largaron a tramitar el registro de conducir a pesar de mi insistencia con la misma pregunta:
te parece que estoy como para sacar un registro?
Pero sí!. me contestaban siempre
Mirá que yo no tengo apuro...
Pero estás bien! te va a ir bien.

Primera parte del trámite: datos, foto, dígito pulgar, ojos, oidos (acá es donde descubrieron mi hipoacusia) , psi, médico, teórico... Todo joya de manera que me dirijo a la pista de examen (me encontraba extrañamente tranquila, punto a favor)

Hora del refrigerio de los examinadores por lo que esperamos una hora a que los señores regresen a la pista.

Cuando llega mi turno me subo al carro y espero... quince minutos esperando a que alguien me indique qué hacer. Mientras espero juego con el embrague y noto que el pedal llega a un punto y pega un salto (por eso la mayoría salía al galope).

Al rato veo a un señor de bigotes enormes dirigiéndose a la pista mientras grita: dale Oscar, vení!
Miro por el espejo retrovisor para ver quién era el tal Oscar y no veo a nadie, me doy vuelta para mirar mejor, y nadie.
El tipo se pone frente al coche y me increpa: a vos! dale! vení! como si yo fuera una pelotuda que no reconoce que tengo que ser Oscar porque el auto lleva ese nombre en la puerta.
Y me puse nerviosa.
Arranqué saliendo despacio para que el embrague no me traicione.  
Dale! acelerá! me dice el tipo
(tuve ganas de pisarlo... baja tolerancia a los imbéciles, mal ahí)
Primera frustración, todo el mundo me decía que nadie me apuraría, que haga todo despacio (minga!).

Mientras paso a su lado (despacio) me indica de muy mal modo:
estacionate entre el 26 y 27.
Sigo mi ruta memorizando los números no sea cosa que el malgeniao no me perdone si equivocaba el lugar.

Cuando llego a destino noto que uno de “mis” caballetes yacía burlonamente en la suelo.
Segunda frustración.
Miro por el espejo retrovisor para hacerle señales al bigotudo pero estaba a una cuadra de distancia, dándole indicaciones a otros aspirantes.

Y si me bajo y lo levanto?
Capaz que el tipo crea que lo estoy corriendo de lugar para ampliar el espacio.
Seguro que una actitud así no sería bien vista...
Entonces?
Sigo haciendo puchero o lo resuelvo?.
Má sí, me estaciono entre los caballetes de atrás...
estarán a la misma distancia? intentemos...

Claro, cuando encaré marcha atrás perdí toda la técnica que me enseñaron en la escuela (un espejo imaginario entre tu espejo y el caballete) intento estacionarlo lo mismo y quedo a 50 cm del cordón. El tipo seguía sin acercarse...
lo saco?
lo espero?
má sí, pruebo hasta que alguien me diga: basta señora! váyase!
Pisé mal los pedales y el motor se detiene.
Ups, nunca arranqué un auto, siempre me lo dieron con el motor en marcha.
Pensemos... punto muerto y giro la llave.
La nave arrancó otra vez y vuelta a intentarlo, no solo lejos sino que también torcido.
Me rindo! dije para mis adentros mientras don bigote se dignó a acercarse:
lejos y torcido, me dice. A lo que respondo, mejor vengo otro día, hoy estoy muy nerviosa (y vos me pusiste así infelí!)
Nueva fecha a los 10 días.

Chiruzón me alienta, me ofrece practicar con la berlingo de su trabajo y allá vamos, a la pista de práctica por seis pesos la hora. 
Compruebo que los autos de la escuela están hechos goma, que la dirección hidráulica es una delicia para los brazos femeninos, que un embrague que embraga, un freno que frena y un acelerador que acelera es lo más.

Me hago amiga del vehículo (palabras de mi nuevo profesor) y vamos con la marcha atrás.
Lo que antes hacía mirando hacia atrás (por una cuestión mental de ubicación en el espacio direccional) ahora no me servía ya que en la camioneta no veía el camino, de manera que tuve que reaprenderlo usando los espejos retrovisores...
Sapo en las dos primeras clases, excelente en la tercera.
Zigzaguear entre los conos, una pavada con la dirección que se va solita.
Y estacionar... la técnica aprendida se me fue al carajo con este otro vehículo. Si me salió bien una vez, fue de casualidad.

Llegó el día.
Soñé toda la noche que estacionaba (y mal).
Mientras desayunábamos le propuse a chiruzón ir otro día.
Total tengo tiempo hasta julio no?. Su respuesta fue no.
Es que estoy muy nerviosa (y le hice ojitos).
Tuviste dos hijos, me contestó.
Y qué tiene que ver haber parido dos veces con dar este puto examen de manejo que ni sé para qué lo quiero!
Que si pasaste por dos partos... qué otra cosa puede ser más estresante que eso?
Buen punto. Pero esto es distinto. Me va a salir todo mal, no me siento segura.
Esto es un trámite. Vas a aprender a manejar, manejando, y eso te lo va a dar el tiempo y la práctica. Maniobrar un auto no es conducir, y el examen es solo para que se te permita adquirir experiencia en la calle.

No me tranquilizó para nada. Mucho menos cuando al entrar a la pista y anunciarnos, lo hacen bajar del auto:
Desde acá la señora va sola.
Y allá fui, escuchando el “tranquila” de chiruzón mientras se alejaba y repetía: yo estoy con vos.

Tres autos delante de mi. Don bigote estaba ahí, al acecho (quenomerecuerde, quenomerecuerde, quenomerecuerde)
Atenta a las señas de sus brazos avanzo (despacio) cuando me lo indica.
Me dirijo a los caballetes solicitados mientras pienso que bigotes hoy tiene mejor humor.

Lo estacioné en dos maniobras y a puro instinto.
Quería saborear ese triunfo totalmente pero don bigote no me dejó.
Ya está señora, siga.
Ufa! sigo la pista atenta a las flechas y señales.

Otro caballero me indica: gire la rotonda marcha atrás sin tocar los cordones (soné, me dije, hoy me siento torpe para ésto)

Primera curva bien, segunda curva bien, tercera curva y pierdo el cordón (o sea, ya no lo veía en el espejo) mierda! giro la cabeza (ubicación espacio-dirección) y noto que si sigo me subo al cordón...
Nonono, me dije. esto no lo arreglo.
Má sí, un toque hacia adelante, corrijo y sigo, total, me dijo que no toque el cordón, no que no corrija hacia adelante.

Estoy en eso cuando el caballero se me acerca y me dice:  
no puede ir hacia adelante señora (así con tono de "qué paciencia que les tengo a estas minas").
Es que me chocaba el cordón, me justifiqué, son los nervios vió?
Bueno, a ver, siga que pasa bien... siga siga siga. Pare. Ahora gire hacia allá y pase entre los conos sin tirarlos.

Me perdonó????
Me hubiera hecho salir de la pista en vez de seguir! Será que me la perdonó???
Zigzagueo entre los conos cual Schumacher pero sin saber qué pasaría.

Fin de la pista.

Estacione en la salida, que saquen el auto a la calle y ud. vaya a esa oficina que la van a llamar, me indica don bigote, cuyo tono de voz era indescifrable.

Le entrego la posta a chiruzón que tenía el mismo interrogante que yo.

Espero en la oficina junto a otros aspirantes a su primera licencia compartiendo experiencias del examen, y haciendo caso omiso a que ellos no pasarían los veintipico, y quien suscribe, los cuarentaypico....

Veo con alegría que quien me llama tiene dos cartones en su mano con la letra P (de pelotuda no, de paciencia tampoco, de principiante)

Al cabo de un rato salimos de las oficinas con mi licencia de conducir y haciendo bromas como si estuviera recibiendo el Oscar (valga la ironía) dedicándosela a chiruzón que hizo posible este examen. Por su tenacidad, por su paciencia, porque en tres días con él aprendí más que en esa puta escuela de manejo que dice enseñarte a conducir.

Por supuesto que planeamos seguir yendo a la pista de práctica, porque todavía tengo mucho que aprender.

A perderle el miedo, no habrá instructor capaz de enseñármelo, habrá que esperar a que desaparezca, o a que no me devore ni me entorpezca.

Les dejo el jueguito que me mandó mi hermano cuando intentaba alentarme con sus instrucciones. A ver cómo les va (Play ahí abajo para estacionar, se mueven con los cursores).

Y los convoco a que me cuenten sus experiencias en examen para el registro, que seguramente tendrán alguna.
Y los que aún no lo tienen, me cuenten por qué.










10 en la ronda:

efa dijo...

No recuerdo demasiado de la experiencia, pero sí que el tipo de la academia de manejo prefería enseñarle a mujeres, je, seguro porque se las parloteaba!
Hace unos años el registro era más fácil en provincia, no sé en qué andará ahora.
Bueno, me divertí mucho con la crónica.
Un gusto volver por aquí
Salud!

El Mostro dijo...

Excelente!
Yo debo aprender a manejar también, la mostra me puso un ultimátum.

Besos.

Tuky dijo...

Felicitaciones!!! esa es la chiru!!
¿yo? no sé lo que es manejar, ni encender un "oscar". Peeero me maté de risa con el jueguito... sólo choqué 4 veces jajjaaj

Besusquisconcarnet :)

pd: ahora que lo pienso, me emocioné... es la primera vez que estaciono un "carro" jaja

.:. chiru .:. dijo...


efa
yo en cambio creo que no lo voy a olvidar nunca porque lo parí :D
Debería ser más estricto (de hecho por no serlo hay tanto inconsciente al volante
el gusto es mío. salutes!

mostro
y perqué no le tiene aún? Hágale caso a la mostra.
Besos

Tuky
Gracias!
No es tan difícil aparcar el carro peeerrrooo... tiene sus bemoles (bemoles? me saló la guitarrista ja!

GABU dijo...

Aaaaaaaaaaaaajajajajajajaja!!!!!

Te hubieses dopado antes de ir a darle tu exàmen a tremendo pejertos!!!

P.D.:A mì no me quieren enseñar a manejar (te voy a pasar el phono pa' que el capo de CHIRUZÒN intente convencer al quia) me quieren mandar a una 'escuelita'... :/

Despuès de leer tu crònica entiendo a la perfecciòn porque el trànsito esta como esta y los 'conductores' cada vez tienen menos còdigos al volante!!!

BESOTONAZOS
Y comunicotè que ese jueguito es abCCCCsolutamente eneRRRRvante lopariòòòòò!!!

.:. chiru .:. dijo...


Gabu
y lo bien que hace en no querer enseñarte jajajjaaa

Fuera de joda, con el hombre una discute mucho. El hombre no entiende cómo es que una no entiende, entendés???

A la escuelita vos le garpás y el tipo va mosca mosca. Eso te da una base, para después sí practicar con el hombre... capish???

(a chiruzón varias veces le grité: "deseo que te calles!!!!" jajajjaaa pooobre santo varón, sí que me aguantó :þ )

Si el jueguito te enerva, no te subas a un vehículo a manejar! No estás lista juajuajua

Guada GN dijo...

Chi-ru-sa!! Chi-ru-sa!! Chi-ru-sa!!
Toda mi admiración.
Hace una vida que quiero - no, mentira, no quiero, quieren - que aprenda a manejar y todavía no logro juntar coraje.
Mi peor es nada lo ha intentado - y bastante paciencia tiene, el auto lo manejo chocha, en el campo voy desde la casa de mi viejo hasta el pueblo, ni un alma en los 24 kilómetros, sin problemas - pero cuando es hora de ponerme las pilas y salir a las calles, nop, se acabó lo que se daba. Interactuar con el mundo real?! Vos estás en pedo!
Pero acá cerca hay una escuelita, y cuando finalmente me decida a largar la biblio y tener tiempo para mí, voy a ver si me anoto... :S
Tu autito, por cierto, no me ayudó. Nunca pude estacionarlo. Me reí muchísimo, pero nunca pude estacionarlo...

.:. chiru .:. dijo...


Guada
vos ya manejás!!!
lo que tenés que practicar es conducir ;)
interactuar, molestar y ser molestada (y eso no sé si se aprende en una escuelita, creo que más bien en la calle-jungla)
Estar atenta a los peatones que cruzan por donde quieren, cuando quieren y encima la ley les da pleno derecho sobre el conductor...
Cada vez que miro las callecitas de Buenos Aires, me digo... pa qué saqué el registro yo? :þ
sunalcha...

Uninvited dijo...

Como regalito a modo de felicitación te dejo un clásico de la filmografía del terror XD

Mujeres estacionando

.:. chiru .:. dijo...


Uni, me hiciste reír
maloooo