martes, 29 de diciembre de 2009

だるま
Sobre Darumas
y otras yerbas...


No se si una multitud de Darumas, ver algunos aquí -> だるま, podrán revertir tantos frentes abiertos.

Creer en él, como si por un mágico conjuro todo aquello que no está en mis manos, pudiera resolverse, es una sensación liberadora.

Fibrón en mano, me pongo a pintar su ojo izquierdo mientras pienso (con todo mi espíritu) en mi deseo.

Un Daruma, un deseo, otro Daruma, otro deseo... Deseos para otros, pero que repercutirán en mi.

Quiero que ya sea el año que viene.
Dos mil nueve: por mi te podés ir ya mismo a la recalcada concha de tu madre. Ya hiciste suficiente y te he demostrado que puedo soportar límites insospechados de estrés, aunque ya sabemos que la vida no te sacude más allá de lo que podamos soportar.

Y como las cosas siempre podrían estar peor, veré como siempre mi copa medio llena (y como cada año también me beberé la copa que tradicionalmente llenaba mi madre para los ausentes)

Les dejo el mismo regalo que dejé a fines del año pasado, porque no dispongo de tiempo ni de tranquilidad para elaborar una nueva idea (en realidad tengo la cabeza tan quemada que no puedo elaborar nada), pero me gustó mucho y disfruté tanto al hacerlo, que a mi humilde entender vale la pena repetirlo (aún cuando me estén faltando algunos cumpas recientes, sabrán disculpar, pero siéntase incorporados al brindis).



y por otros tantos



chin chin! Salú!

(ah sí, "el coso", no se va, no se olviden del coso. Golpe de puño al pecho (certero 1+, certero, sí) y dedo índice hacia el monitor.)