jueves, 6 de agosto de 2009

del otro lado del monitor

Si tuviera que elegir una palabra para describirla, la primera que me surge es:


BRILLA


con resplandores de otro mundo
con colores que no se encuentran en el espectro que distingue el ojo humano
con sinfonías que no se oyen en pentagramas habituales
con esplendores descomunales, tan tempestuosos e insondables, que al mecerte en ellos te reduce, te sacude, de parte microscópicamente hasta extraviarte en la espiral de tu nada.

Sos grande, le expresé alguna vez, con esa grandeza que no se puede explicar con palabras de éste mundo.

Es tanto lo que sé de ella, y es tanto lo que ignoro.

Es tanto lo que sé sin que lo haya expresado, y es tanto lo que tal vez solo imagino.


Vi sus ojos, pero solo puedo imaginar su mirada.

Vi su rostro y su sonrisa, pero solo puedo imaginar sus gestos o el sonido de su risa.

Escuché su voz alguna vez, pero solo puedo imaginar el resto de sus entonaciones.

Vi sus cicatrices, pero solo puedo imaginar sus dolores.

Conocí a través de sus palabras:
parte de su mundo
parte de su esencia
parte de su alma
parte de su entorno
de sus ansias
de sus desventuras
de sus amores
de sus odios
de sus flaquezas
de su poesía
de su sensibilidad de poeta enamorada de la vida.


Y en todas y cada una de esas partes me perdí, devorando cada palabra.

Conocí a través de sus fotografías su talento para saber mirar, vi lo que ella miraba y más allá también.


Conocí personas que la rodean, personas que ya no están físicamente cerca de ella, y otras que todavía la sostienen aún en la distancia.

Conocí su leidi lulú a quien todavía recuerdo sonriendo cada vez que mi perra se ríe como ella.

Me la imagino saludando al árbol de una vereda acariciando su corteza, y no puedo dejar de pensar en ello cada vez que me detengo a observar sus formas, cuando siento que me miran a través de sus ramas.

Conozco la magia de su hogar, donde son capaces de crecer plantas en los desagües.

Sé que odia el color rosa tanto como yo odio cada uno de mis carajos inexplicables.

Sé tanto de ella.
Y sin embargo sé tan poco.
Conozco tanto de ella.
Y sin embargo, siento que no conozco nada.

¿Sabrá que la quiero con honestidad y pureza o pensará que soy una psicópata que no la sigue sino que la persigue?


¿Es posible querer sin conocer?

¿Es posible conocer sin ver, sin escuchar, sin compartir?

¿Sabrá con cuántas ganas, tantas veces tuve ganas de atravesar las galaxias solo para darle un abrazo en sus madrugadas de desvelo?

¿Se habrá dado cuenta de cuánto la extrañaba o de mi sincera preocupación (no confundir con curiosidad) cuando desapareció por mucho tiempo?

¿Sabrá que sé, que a veces le llega el calor de mi abrazo?

Está signada a sobrevivir a todo, así me la imagino sin miedo a equivocarme, y tal vez por eso sienta su esencia tan cercana a la mía. Porque podrá sobrevivir hasta de sí misma sin importar cuántas cicatrices (visibles o no) lleve a cuestas.

Es una de las elegidas por entidades superiores a la naturaleza humana, para hacer éste universo más luminoso, mas solidario, más sensible, menos cruel.

Porque...
qué otra cosa pude hacer un ser que brilla como ella, que no sea desparramar su luz y contagiarla?

No, no es para mi un mundo acme, ni un aparato trucho, ni media mesa ni un seudónimo truncado por el dolor.

Es un ser luminoso, y yo, no puedo evitar querer cada una de las partes que sospecho, cada una de las partes que imagino, cada una de las partes que nos permite ver, porque en su espejo me nutro, porque en sus luces me pierdo y porque en todas sus oscuridades, me reconozco.

Porque es grande, grande por dentro, con esa grandeza que no se puede explicar con palabras de éste mundo.


Lamento que por el momento no puedan entrar al bar de Tuky, pero yo les había avisado, así que si se la perdieron, ahora se joden (la casa se reservó el derecho de admisión y permanencia).

Mientras existan personajes como ella, ésta comunidad blogueril (?) seguirá teniendo sentido para mi.

Mientras pueda sentir afecto por personas que nunca vi, y que tal vez jamás conozca, la magia de éste universo de palabras, habrá cumplido su objetivo para mi.

Mientras un desconocido pueda todavía decirme "te quiero" por lo que descubro a través de tus palabras, "te extrañé" cuando no estuviste, o me llegue un mensaje con un abrazo cuando son capaces de leer entre líneas, éste Cambalache tendrá el sentido terapéutico que reza su título.

Entes detrás de una pantalla que despiertan emociones en los otros.
Las emociones, es lo que me moviliza para seguir estando todavía por aquí.
Y es lo que me mantuvo siempre cerca de los seres luminosos como ella.

Para vos, emperatriz de Tukylandia: golpe de puño al pecho, y dedo índice hacia el monitor (saludo chirucinezco modificado con aportes de otros seres luminosos)

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