sábado, 25 de julio de 2009

fuera del área de cobertura

(resumen en verde)

Desde que empezó en el país la telefonía celular, eran pocos los que caían en esos lujos. Ya era un lujo haber esperado años tener un teléfono en la casa y que encima funcione (aún recuerdo los viajes en bici hasta "el pueblo" para hacer uso del único teléfono público de la zona, que funcionaba poco y mal, con la necesidad provocada por alguna urgencia)

Más de una vez imaginaba que mi zapatilla se transformaba en un hermoso zapatófono, solo para no hacer esa carrera en bicicleta que más de una vez tuve que hacer bajo la lluvia o de noche.

Cargar con los cargadores de baterías de aquellos primeros celulares ha de haber sido un suplicio, se veía a sus orgullosos portadores andando por la calle cargando una especie de maletín que parecía la batería de un auto. Y no era para menos, bastaba ver su tamaño.

Mi primer celular llegó casi de la mano de la telefonía fija en casa (hasta ese entonces, no había teléfonos en la zona donde vivía, uno se anotaba, y esperaba... y esperaba... y esperaba...)

Y cuando finalmente llegó el teléfono, cada dos por tres se robaban los cables, era lo mismo que no tenerlo. Para terminar con tanta incomunicación, adquirí un teletac 250 (o algo así) primo hermano de los primeros "ladrillos"

Como no era tan común como ahora que te los arrebataran en la calle, se usaba en la cintura cual revólver, y había que sujetarse bien los pantalones, porque el señor tendía a bajártelos por su peso.

El salto fue enorme cuando las compañías ofrecían cambiarlo por el sapito, el startac (o algo así) que simplificaba el peso diario con que uno debía cargar solo para no estar incomunicado.

Y lo cambié por ese, mi segundo celular.

Empezó a funcionar mal y un día la antena nunca más salió de su lugar, por lo que la señal, era casi ausente. De manera que pasó a ser un pisa papeles y me compré un philips isis (o algo así. Sí, todo es algo así, porque eso de recurrir a la memoria en un día como hoy, se me complica)

Lo que más me gustaba del isis (o algo así) es que si se quedaba sin batería, podías ponerle pilas comunes (como para zafar el momento)
Claro que ésta utilidad había que recordarla, porque cierta vez en Mar del Plata, me quedé haciendo puchero cuando me llamó chiruso mayor (muy peque en ese entonces y una de las pocas veces que nos alejábamos tanto) y me quedé sin batería en mitad de la conversación.

Mi tercer celular (el isis o algo así) me lo robaron junto con la cartera (ya no se usaba llevarlo en la cintura, léase: era negocio el afano de los mismos, el de las carteras siempre lo fue)

Me compré un motorola (mi cuarto celular) me pareció divertido eso de cambiarle el forrito y tener un teléfono de distinto color cada vez que quería, además venía en varios sabores (yo usaba un naranja estridente porque le gustaba a chiruso (cito en ese entonces)
A ese lo tuve bastante tiempo, aún cuando me lo olvidé varias veces, hasta en los baños, y siempre lo recuperé. Lo tuve hasta que me lo bolsillearon (léase: me lo robaron) de la cartera mientras compraba ropa para el chirusito que veía en camino (bueno, cuidaba mi panzota no mis alrededores) una mujer me "chocó" en la tienda y en tres segundos ya no estaba, ni ella ni el celular.

Segundo celular robado, decidí comprar uno usado porque era más barato.

Caí en el samsung que muestra la foto.

Un chiche, mi primer celular con tapita (no cuento al startac -o algo así- porque me duró poco).

¿Qué le pasó a éste?

Lo dejé en la mesa de un restorán donde habíamos almorzado con chiruzón, y al regresar a buscarlo ya no estaba. Por supuesto que nadie lo dejó en el mostrador, o al mozo le gustó más que a mi, ya que las mesas de los alrededores estaban vacías, y no tardé mucho en volver a buscarlo. No entendía lo que me gritaban los orientales del otro lado del mostrador (que no era español por supuesto) de manera que me fui dándolo por perdido.

Tercer celular extraviado (no se si ponerle la carátula de robado, aunque sé que debería: el que se queda con lo que no es de uno...)

Pasé a otro motorola como el de la foto que no recuerdo el modelo, nada del otro mundo (ni el modelo ni que lo recuerde).

Como nunca le bloqueba el teclado, quedaba en mi cartera haciendo llamadas indiscriminadamente al compás del movimiento que le activaba las teclas (me di cuenta cuando el turro llamó a casa y quedaron grabadas en el contestador, mis conversaciones, el sonido ambiente o de los autos)

Tenía factura, de manera que cuando me llegaron cuentas elevadas (además de andar torturando personas a las que llamaba por accidente) decidí, en lugar de programarme (sí, a mi) para bloquearle el teclado, cambiar de teléfono.

Justo mi compañía me ofrece el nokia 2650 (o algo así) y me encantó, por el precio, por lo pequeño y por la tapita que impediría que empezara a llamar a diestra y siniestra.

Lo tuve bastante tiempo, pero... hacía mucho que tenía el mismo número y era muy molesto que me llamaran a cualquier hora y en cualquier circunstancia por temas laborales, de manera que decidí cambiar el número (entre los celulares enumerados arriba pasé por varias compañías, y 2 líneas diferentes).
El simpático "silloncito" junto con su número, se lo regalé a mi sobrina, quien al poco tiempo me "agradeció" la cantidad de llamadas inoportunas que recibía, hasta que se le rompió (yo creo que lo tiró contra una pared :þ )

Cambié de línea, de aparato, de plan (a una cuenta control), y de inocencia (el número lo tienen solo seres especiales)

Pasé al Nokia 6131, lejos, el mejor celular que tuve, con él saqué los charcoiris celuleados que se ven en la barra lateral.

Lo usé de reproductor de mp3, filmaba, sacaba fotos, HABLABA, y zafaba cada vez que la ocasión pintaba, ya sea sacando fotos, filmando o escuchando radio.

La mayoría de mis allegados tienen el mismo coso, y todos lo recomiendan, chiruso lo pidió para su cumple pasado y me costó conseguirlo, por supuesto, mucho más caro que cuando recién salió, porque nokia ya no lo fabrica, las empesas no lo tienen, o no sé por qué razones, pero lo cierto es que si se consigue, se consigue caro.

Usualmente y mientras pudiera lo llevaba en un bolsillo de mi ropa o donde pudiera sentirlo vibrar porque escucharlo en la calle, rara vez.

El viernes fue una de las excepciones, me abrieron la mochila en la calle Florida y mi nokia se fue (ninguna de las tres personas que estábamos juntas nos dimos cuenta del robo)

Ya perdí la cuenta del puesto del celular y del número de afano (mejor ya no enumero)

Alguien que me quiere (mucho parece) me ofreció que usara su celular de respuesto.

Yo no puedo andar con eso por la calle, un aparato que cuesta más de dos mil pesos???!!! (nienpédocles). Gracias, pero noup.

De manera que me apropié del viejo y vaqueteado celular que dejó chiruso cuando lo cambiamos.

Un nokia 3220 (o algo así) bastante simpático, sobretodo porque cuando suena (mp3 no por supuesto) se le encienden unas lucecitas de colores en los laterales. Y si lo apoyo parado (como Colón con el huevo) baila mientras vibra, suena y enciende las luces (¿no es un preciosor?)

¿Si volveré a tener un celular más moderno?

No lo sé. Ya no tengo ganas de perderlo o que me lo vuelvan a robar.

Tal vez, como dijo chiruzón, estoy signada a que me los roben o a "extraviarlos" (¿será mi karma?)

Es cierto que no les doy mucha bola, no tengo la dependencia o la obsesión que puedan tener otros, o tal vez lo mío linde con el descuido.

Por ahora me quedo con éste que parece bastante gauchito, está en un estado aceptable y para comunicarme, parece que sirve

Y si me quieren robar, o deja de funcionar, siempre puedo recurrir a algo así:



Estoy, sin lugar a dudas, para ese tipo de tecnología, fuera del área de cobertura.

¿Y? ¿cuál es tu historia con la telefonía móvil?

¡Vamos! Sé que no soy la única que los "pierde" ;)

Para seguir mirando:
Evolución de los celulares Nokia
Museo de celulares

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